Año IV - N° 40 Arequipa, diciembre 2008

NAVIDAD

Si miramos hacia el hemisferio Norte, con frío y nieves,

si miramos al Sur, con sudores y ardiente sol, las fiestas navideñas están en boca de todos, aunque en distintos idiomas y con distintas costumbres.

Los unos abrigados al amparo del ambiente cálido del hogar;

Nosotros buscando aires frescos del mar…

 que se maneja sutilmente en instituciones públicas, empresas, fábricas, oficinas… La Navidad que es una “oportunidad” para tener un floreado discursito reconciliador y apañador para encubrir todos los abusos, prepotencias, autoritarismos, injusticias, discusiones y rencillas… de todo el año.

Una especie de  días de “tregua”, en los que todos esconden las uñas para no arañarse, dejando el corazón congelado,  disimulando rencores y amarguras. Días de “tregua” entre los gobiernos y sus

 

pueblos, entre patrones y obreros, entre padres e hijos, entre familias, entre las generaciones que peinan canas, visten de terno y corbata y las generaciones de bluejean, zapatillas, pelos que no peinan ni lavan nunca y aretes.

Estas “oportunidades” suelen terminar con un vinito de honor, para teñir la ceremonia de fingida y alegre fraternidad.

Una Navidad que se convirtió en una fiesta carnavalesca de disfraces y mascaradas.

La tercera forma, la auténtica, la cristiana, la que queremos celebrar este año, es la NAVIDAD Misterio de un Dios hecho Niño en el seno de una familia humilde, pobre y sencilla.

La NAVIDAD que tiene un rostro humano y un nombre que significa “salvador”: se llama JESÚS.

Si descubrimos en estos días, la dulce, sincera y brillante mirada de JESÚS, el niño que es nuestro hermano y que nos hace hermanos,  entonces estamos viviendo en NAVIDAD.

Si nos dejamos emocionar por los balbuceos de un Dios grande  hecho un pequeño hombre, atado a nuestras limitaciones y pobrezas, quiere decir que estamos viviendo en NAVIDAD.

Si caemos de rodillas llenos de admiración ante un Dios, Padre, que nos ama con ternura de madre; si quedamos anonadados en silencio ante este misterio de Amor; si oramos y comulgamos en la estrellada noche, que llamamos “BUENA”, quiere decir que estamos viviendo en NAVIDAD.

Si abrimos nuestros brazos y nuestro corazón; si olvidamos vergonzosas rencillas, recuerdos malsanos, dolorosas amarguras; si nace en nosotros el deseo sincero de vivir sirviendo quiere decir que estamos en NAVIDAD.

Si aprendemos a mirarnos con ojos de Eucaristía (que es JESÚS con nosotros, quiere decir que estamos viviendo en NAVIDAD.

Esta tercera manera de vivir la NAVIDAD es la de los que creemos en la ESTRELLA; la que ilumina la oscura noche de nuestra vida ordinaria.

La que da calor a nuestras ausencias, pérdidas y tristezas, la que fortalece nuestras debilidades y caídas…

porque esa estrella es JESÚS, el niño que nos ha nacido y que se ha convertido en la NOTICIA que llena nuestras vidas de alegría navideña  y de  paz.

 Así, solamente así, tendrá sentido el saludo que repetimos incansablemente estos días: ¡FELIZ NAVIDAD!

Manolo s.j.

 

IFMCC 

6. LA PROCLAMACIÓN DEL MENSAJE:
    NERVIO TEOLÓGICO DEL CURSILLO

1.  Las características de la proclamación Kerygmática en el Cursillo

346 a) Un Cursillo, es principalmente, la proclamación de una doctrina. Supone y exige, por tanto, una estructuración, una sólida base dogmática, de la que luego brotarán criterios que descenderán a la realidad de la vida.

347 b) Las distintas proclamaciones que se hacen en el Cursillo, han recibido, desde los comienzos del Movimiento, el nombre popular y coloquial de "Rollos", palabra intencionadamente escogida para evitar el regusto académico de una conferencia o de una lección. Aunque los Rollos no lo son todo en el Cursillo, constituyen una de sus piezas esenciales: en ellos está contenido el cuerpo doctrinal del Cursillo, que fundamenta el fondo y el estilo de nuestra espiritualidad cristiana; son el cauce para el logro recto, consciente y convencido de lo esencial: la vivencia.

348 c) Las varias proclamaciones del Cursillo deben reunir determinadas connotaciones, que pueden hallarse desparramadas en el capítulo, y que resumimos conjuntamente aquí:
- Los Rollos deben ser la proclamación no de una verdad académica y especulativa, sino de una verdad operante, dinámica, que se vive o se intenta vivir esforzadamente. Es el llamamiento a "un nuevo sistema de vida".

349 - los Rollos deberán presentar la verdad de forma encarnada en las personas y circunstancias concretas en que se realiza el Cursillo a fin de facilitar una respuesta de cambio; de ahí que toda proclamación deba hacerse no por "profesionales", sino por aquellos que, de una u otra forma, han respondido a la llamada del Señor Jesús;

350 - la proclamación del mensaje debe hacerse en tono jubiloso, impregnado de fe viva - de optimismo - de esperanza, como corresponde a quienes sienten la presencia interpelativa del señorío de Jesús;

351 - habrá de despertar una opción totalizante: el espíritu del Evangelio debe impregnar todas las dimensiones de la vida; sin embargo no se trata de vaciar en cada Rollo toda la doctrina cristiana, sino de exponer lo esencial para provocar el encuentro personal con Cristo;

352 - desdicen de cuanto llevamos afirmado, tanto las falsas humildades como las petulancias que desvían la intencionalidad del Cursillo; en todo Rollo habrá de resplandecer la sencillez, la naturalidad, la autenticidad de una vida que, teniendo la audacia de ser vivida siente el santo rubor de ser expuesta ante los demás;

353 - al exponer el testimonio de las vivencias, se tendrá en cuenta que se incluyan preferentemente las comunitarias, eligiendo entre éstas las marcadamente temporales, que se dan en la vida ordinaria de un laico comprometido;

354 - los Rollos pueden y deben mantenerse en una postura vigilante de revisión, aunque respetando cuidadosamente la fidelidad al carisma fundacional y al cuerpo de doctrina que en cada momento se revela. Esta posible revisión no debe efectuarse arbitraria e independientemente, sino de forma reflexiva, responsable y coordinada, "con temor y temblor" (1 Cor 2,3).

2. Las fases del Cursillo

355 a) El proceso metodológico del Cursillo supone unas fases concretas, que se habrán de mantener  a fin de conformar nuestros esfuerzos a los postulados que una larga experiencia estima recomendables, derivados de la teología, de la psicología y de la pedagogía.

356 b) Cada uno de los Rollos y momentos del Cursillo tiene su objetivo específico, cuya trascendencia no se notará hasta que, concluido el Cursillo, se alcance la finalidad propia del mismo.

357 c) Los diferentes temas que se exponen en el Cursillo están engarzados dentro de unas fases prácticas, de forma que el Cursillo constituye una verdadera creación pedagógica, una obra de arte, como una pieza musical que, con una armonía de fondo, va sorprendiendo y desarrollando la canción que da al hombre el sentido y la alegría de Jesús. Por eso, interesa conocer la concatenación, las fases del Cursillo.

358 A pesar de ello, en el Cursillo no se dan esas fases de forma inalterable y rígida. Entre otras razones, porque no se pueden señalar horas a la Gracia de Dios y a las libres opciones de los hombres.

359 d) Con esta salvedad, podemos distinguir, en el Cursillo, cuatro pasos distintos; en cada uno de ellos se puede adivinar aquel objetivo último, con que Jesús inicia la predicación de su mensaje: "Convertíos y creed en el Evangelio" (Mc 1,15):

    a) el "Retiro" introductorio, en la primera noche y principio del primer día;

    b) la proclamación básica de la fe cristiana, que se ofrece a lo largo del primer día;

    c)  el desarrollo de la vida cristiana, objetivo del segundo día, y                       

        d) la proyección de esta vivencia cristiana hacia el hombre y el mundo, en tomo al cual se centra el tercer día.

    e) La conversión es el objetivo de todos y cada uno de los momentos y fases del Cursillo; la conversión no puede ser programada, pues es Gracia y libertad entrelazadas: no podemos fijar tiempos a la acción de Dios, si bien repetimos que todo el Cursillo -no sólo alguna de sus fases- se ordena a la conversión.

 
CATECISMO DE LA
IGLESIA CATÓLICA

El misterio de Navidad

525      Jesús nació en la humildad de un establo, de una Familia pobre (cf. Lc 2, 6-7); unos sencillos pastores son los primeros testigos del acontecimiento.

En esta pobreza se manifiesta la gloria del Cielo (cf. Lc 2, 8-20).

La Iglesia no se cansa de cantar la gloria de esta noche:

La Virgen da hoy a luz al Eterno

y la Tierra ofrece una gruta inaccesible.

Los ángeles y los pastores lo alaban

y los magos avanzan con la estrella.

Porque Tú has nacido para nosotros,

Niño pequeño, ¡Dios eterno!

 (Kontakion, de Romanos el Melódico)

 

Navidad…

Tiempo oportuno para orar por todos nosotros y nuestros hermanos del MCC, de todo el mundo, para que en la conmemoración del nacimiento de Cristo, Nuestro Señor, renazca en nuestros corazones el compromiso que asumimos cuando, luego de nuestro cursillo le dijimos que contábamos con su Gracia y  que El, podía contar con nosotros,  para continuar con su obra de instaurar el reino de justicia, de paz y de amor.

Orar por nuestros asesores, todos los sacerdotes  religiosos y religiosas, que han comprometido su entrega y seguimiento a Jesús, en el MCC, cuidando que no se aparte de su esencia y finalidad, y siga siendo fiel a la Iglesia nuestra madre. Que el Señor les de la fortaleza que necesitan para confirmarse en su vocación.

Por nuestro país y por el mundo entero, para que esta crisis global, sea el crisol del que salgan fortalecidos los valores de solidaridad, justicia, y tolerancia, que nos ayuden a encontrar en medio de la tormenta el camino hacia el Padre.

En fin…es tiempo oportuno para ORAR.

Feliz Navidad y un próspero
y venturoso año nuevo 2009…..

Les desea el MCC
de Arequipa, Perú.

San Agustín Nº 205 Arequipa. Teléfono 51.54-218878 Arequipa-Perú
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